Además del riesgo a los virus, el 30 % de las personas mayores de 65 años y el 50 % de las mayores de 80 años se caen cada año y sus consecuencias son: físicas (fracturas …), psicológicas (síndrome postcaída), sociales (aislamiento y dependencia) y económicas. El 80% de las caídas se producen en el hogar y el 20% restante fuera: muchas de ellas no se comunican. El 2019 crecieron las caídas intrahospitalarias atendidas médicamente, aunque con menores lesiones secundarias. Algunas de las medidas que han dado buen resultado y deben continuar son: comité de caídas de las OSI acreditadas como Centros Comprometidos con la Excelencia en Cuidados; talleres de prevención que fomentan el ejercicio físico, la coordinación y el equilibrio, la preservación de la vista y el oído, vigilar la medicación, así como la seguridad en el hogar (cables, alfombras, salientes, sustitución de bañeras por duchas…); guías de prevención; que todos los municipios se adhieran a la red Euskadi Lagunkoia para ser “localidades amigables con las personas mayores” e identificar y eliminar los riesgos de caída en la vía pública (aceras antideslizantes y libres de obstrucciones …calles con cruces peatonales adecuados, semáforos atemperados…).
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